...qué es bdsm? Si sabes la respuesta, seguro que te resultará más divertido seguir con contenidos más sugerentes del blog. Este texto puede interesarte si estás dando tus primeros pasos en BDSM; o, sin estar dándolos, te gustaría hacerlo; o si sientes curiosidad por términos como bondage, SSC, TPE...
QUÉ ES BDSM?
Técnicamente, denominamos con las siglas BDSM al conjunto de prácticas eróticas que incluyen el uso de restricciones (físicas o psíquicas) consensuadas, la estimulación sensorial intensa y el juego de rol que permite a uno o más de los participantes ejercer su poder sobre otro u otros, todo ello vinculado a lo que se ha dado en llamar sexualidad extrema. Esto para resumirlo en:
• BD: bondage, disciplina
• DS: dominación, sumisión
• SM: sadismo, masoquismo
Bondage hace referencia a la restricción física mediante cuerdas, esposas u otros elementos y suele ir asociado, aunque no necesariamente, a la práctica sexual. La disciplina, por el contrario, hace referencia a restricciones de tipo más psicológico mediante la imposición de normas y castigos para controlar el comportamiento del otro, tales como azotainas, humillación pública o privada, control del orgasmo...
La dominación y la sumisión, abreviadas como D/s, es un conjunto de comportamientos, costumbres y rituales relativos a la cesión de poder de un individuo a otro en un contexto erótico.
El sadomasoquismo hace referencia a los aspectos más físicos del BDSM. El sadismo describe el placer sexual derivado de infligir dolor, humillación y degradación a otra persona. Por la otra parte, el masoquista siente excitación al sentirse atado, azotado o humillado en un escenario previamente consensuado (consensuado, porque un masoquista experimenta el mismo placer que cualquiera si le dan una paliza callejera o si le muerde un perro).
Los aspectos BD y DS pueden no incluir ningún tipo de sufrimiento físico y no están psicológicamente asociados al dolor, centrándose más en la sensación mental de poder, humillación y placer; sólo el sadomasoquismo requiere dolor de forma explícita.
PSICOLOGÍA
En el pasado estábamos locos :), las fantasías y las actividades relacionadas con el BDSM eran consideradas por la psiquiatría como un trastorno mental. Esto cambió en 1994 con la publicación de “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders”. La descripción de las prácticas SM quedaban claramente fuera de los trastornos de la conducta sexual, al afirmar que para que el sadismo y el masoquismo sean considerados una enfermedad, “las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos deben provocar un malestar clínicamente significativo, un deterioro en las áreas sociales, ocupacionales o en otras áreas importantes para la normal actividad”. En el Congreso Mundial de Sexología celebrado en 2007, se concluía respecto a este tema que “el BDSM es simplemente un interés sexual atractivo para una minoría, no un síntoma patológico causado por abusos sufridos en el pasado y tampoco supone una dificultad con las relaciones sexuales normales”.
Pero, ¿por qué sentimos curiosidad por un mundo cuyos emblemas son las ataduras, la disciplina, la dominación, la sumisión...? ¿no seguimos siendo un poco raros? En La Atadura, Vanessa Duriès dice: "La verdad es que, si me atrae la aventura y busco lo inesperado, es porque me encanta ponerme en situaciones que me den miedo. Supongo que eso lo explica todo.”
Por si no lo explica todo, parece ser que la razón por la que encontramos un placer tan especial en esas situaciones se encuentra en el sistema límbico del cerebro, el cual conecta con nuestras emociones, instintos y conductas y que, debidamente estimulada, puede provocar angustia, placer, miedo o excitación sexual. Citando a Jay Wiseman en su libro "BDSM. Introducción a las técnicas y su significado":"Si esto es así, podría decirse que la diferencia entre los que practicamos BDSM y los que no lo hacen está básicamente en que nosotros exteriorizamos esas sensaciones y las buscamos de una manera consciente."
DIFUSIÓN
En el BDSM hay normas, estilos de vida y de relación entre personas, valores, símbolos y significados que constituyen una auténtica subcultura con instituciones y formas de asociación propias. En el ambiente BDSM prevalece la conciencia de estar viviendo una sexualidad con características peculiares, dotando a esta práctica de una identidad específica y distintiva que se aparta en muchos aspectos de otras formas de experimentar el erotismo.
Y no somos cuatro... El BDSM se practica en todos los estratos sociales, tanto por hombres como mujeres y en ámbitos heterosexuales y homosexuales. Algunos informes estadísticos estiman que el porcentaje global del comportamiento sexual relacionado con el BDSM en la población general (desde parejas que lo practican de forma privada sin conciencia alguna del concepto BDSM, hasta la organización pública de eventos temáticos) oscila entre el 5% y el 25%, según el objeto científico de estudio. Y se diría que actualmente va en aumento; a medida que se da a conocer parece haber más curiosidad.
ROLES
En el BDSM se establecen roles (papeles) que son asumidos por los participantes, siendo esencial un acuerdo previo y consensuado entre ellos. Los participantes que asumen un papel activo, entendido éste como un ejercicio de control sobre los otros, son los dominantes. Por el contrario, aquellos que son controlados y que, por tanto, adoptan un papel pasivo, son los sumisos. Estos roles no van asociados al género masculino o femenino, sino a preferencias personales. Aquellos que son capaces de asumir tanto un papel como el otro, son conocidos como switches. La interacción entre dominantes y sumisos, donde el control físico y/o mental del sumiso se somete al dominante, ya sea ejercido en el contexto de una escena o sesión, o a lo largo de una relación, se conoce como Intercambio Total de Poder (TPE).
ÁMBITO VIRTUAL
Si sólo te has movido en el ámbito virtual, habrás observado que hay mucho de todo. Dado el tópico del anonimato, para moverse por este mundo virtual, es conveniente tener criterio con el resto de personas, especialmente si no lo has hecho antes. Por ejemplo, con frecuencia nos encontramos con lo que se llama ‘complejo del dominante’, una actitud en la que el (generalmente autodenominado dominante) cree que los sumisos son de alguna manera inferiores y los trata así de forma obvia o sutil. En realidad, delata inseguridad y/o ignorancia. Una situación simétrica es la del ‘complejo del sumiso’, consistente en el hábito de adoptar una actitud sumisa hacia otros sin justificación o negociación previa. Ambas conductas son consideradas no deseables y, a poco que se piense, un tanto absurdas.
SENSATO, SEGURO, CONSENSUADO (SSC)
Volviendo a la realidad, el ejercicio de poder del que hablaba alcanza su plenitud en el desarrollo de las sesiones, ...las tan deseadas y temidas sesiones... Son las escenas en las que los participantes "juegan", es decir, exponen y ejercen abiertamente los roles asumidos; en general se desarrollan en ambientes privados aunque, a veces, también de forma pública en eventos y ocasiones especiales.
Los principios fundamentales para el ejercicio del BDSM requieren que sea llevado a cabo por adultos responsables, haciendo uso de su propia voluntad y de una forma segura. Estos principios constituyen el lema principal del BDSM, abreviado como SSC: sensato, seguro y consensuado. Es precisamente este mutuo consentimiento el que marca la diferencia legal y ética del BDSM con delitos como el maltrato sexual o la violencia de género. A menudo, estos acuerdos se materializan en contratos escritos en los que las partes concretan las actividades en las que están dispuestas a participar y en las que no, explicitando así los límites de la relación. No obstante, y como seres humanos que evolucionamos, cualquiera de las partes debe sentirse libre de modificar o incluso revocar dicho contrato en cualquier momento.
NEGOCIACIÓN
En cualquier caso, y en especial cuando los participantes no están familiarizados con las prácticas, es conveniente realizar una negociación, es decir, hay que hablar, debe existir una comunicación previa entre ellos a través de la cual lleguen a los acuerdos necesarios sobre lo que cada uno quiere, lo que busca, así como las responsabilidades y los límites de cada uno. Esta negociación puede tener como objeto tanto las bases de una relación duradera como las de una sesión específica. En ella se deben abordar temas como lo que se espera recibir y lo que se puede ofrecer, el tipo de prácticas que serán realizadas, la duración (si se trata de una sesión), las medidas de seguridad o las formas admitidas de contacto sexual. La negociación debe realizarse en un ambiente de absoluta confianza y franqueza.
SEGURIDAD
Considerando que cualquier actividad llevada a cabo en el contexto de una sesión BDSM puede incluir algún tipo de riesgo, hay que tener en cuenta aquellos aspectos relativos a la seguridad, de forma que se minimice en la mayor medida el riesgo de daños tanto corporales como psicológicos. La responsabilidad principal en lo que respecta a la seguridad recae fundamentalmente en la parte dominante y la mejor arma para llevar a cabo una sesión de forma segura es el propio sentido común. Este desaconsejaría una sesión, por ejemplo, si cualquiera de los participantes se encuentra cansado, emocionalmente trastornado o bajo los efectos del alcohol o cualquier otro tipo de droga. Así mismo, aconsejaría tener cerca unas tijeras de punta roma si se va a practicar bondage... puede que en una situación imprevista sea necesario liberar rápidamente a la persona atada. Un buen control de la seguridad puede marcar la diferencia entre una experiencia extremadamente placentera o una experiencia desagradable. En ocasiones, suele pactarse una ‘palabra de seguridad’, de forma que si el sumiso la pronuncia, el dominante viene obligado a detener la sesión inmediatamente.
AFTERCARE
Una sesión intensa de BDSM puede resultar agotadora dejando a los participantes en estados bajos de energía física, mental o emocional. Como resultado de ello, se puede necesitar un tiempo de tranquilidad, de apoyo emocional o, simplemente, de ternura física. Así, a una sesión suele seguirle un período de cuidado del otro conocido como aftercare. Durante este tiempo, también suele comentarse cómo ha transcurrido la sesión y cómo se ha sentido cada uno. Tras una sesión satisfactoria, el aftercare contribuye a reafirmar los vínculos emocionales.
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Frank Dekere












